Hace unos días aproveché un medio día que estaba sola en casa para hacer algunas indagaciones marketinianas de las mías… Esta vez le ha tocado a la cadena de restaurantes WoktoWalk.
Pués bien, he probado la comida de esta otra cadena en Amsteram y Londres y no me ha decepcionado en absoluto… pero ahora le ha tocado el turno a mi querida Barcelona.
Aquí en la ciudad hay 3 restaurantes, así que he mirado las direcciones de los 3 y he decidido ir a comer al primero, en la calle Sant Pau.
El chico que cobra decepcionante al 100%, creo que se escapa a su razonamiento el concepto “comida rápida para llevar=atención rápida para que me pueda ir”. Francamente diría más cosas sobre su atención, pero al ser inmigrante, no quiero que se malinterpreten mis comentarios ni por un segundo.
La comida debe ser la misma para todas las cadenas, así que interpreto que el secreto del resultado final se debe a la salsa y al cariño en cómo se cocina.
La salsa era “aguachirri” y el cariño del cocinero hacia su comida escasito escasito….
Mi nota es un 3.
A pesar de todo me como el wok como puedo (no suelo opinar de muchas cosas sin conocerlas antes)… y entre bocado y bocado pienso: “juer que asco de comida, con las ganas que tenía,… ¿cómo serán los otros?, ¿y ahora dónde me como un buen wok?… ¿y si ve voy a probar otro?”
Con el estómago lleno me voy caminando hacia el segundo de los restaurantes en la calle Escudellers.
Ostras! esto ya es otra cosa… el local, mucho mejor, así que me acerco para ver la cocina y los dependientes y pienso… “¿Me como otro wok y reviento de tanta comida o mejor acabo de opinar otro dia?” Y mientras mi cabeza acababa de reflexionar sobre este tema tan importante y trascendental, mi boca se había adelantado y ya me había pedido el mismo wok que en el restaurante anterior.
La atención de la chica excelente (y también era inmigrante), el cocinero fantástico, sólo con ver como maneja los 2 fuegos ya piensas que estará bueno.
Me entregan el wok y lo miro pensando ¿Y ahora que hago? Si no tengo hambre! pero mi perseverancia, junto con mi pequeño problema en que me cuesta decir “no” hacen que lo pruebe… y efectivamente la calidad ya se acerca a los restaurantes de Londres o Amsterdam.
Mi nota es un 6.
Y en cuanto al tercer restaurante de la misma cadena… todavía hoy veo a las personas con fomra de tallarín, así que mi opinión tendrá que esperar.